Es la segunda vez que ocurre en Texas, pero es la primera que la madre cuenta su historia. El primer caso se dió en Suecia en 2014

Una mujer en Texas sabía desde adolescente que no podía tener hijos. Pero la ciencia la ha ayudado a que su sueño de ser madre se haga realidad. Gracias a un tratamiento experimental, realizado en Centro Médico Universitario Baylor de Dallas (TEXAS), ha dado a luz una bebé sana. Según explican medios locales, la mujer es la segunda paciente que lo ha conseguido gracias a un trasplante de útero de donante vivo en el país, pero es la primera que ha contado su historia. Lo que convierte al pequeño en el segundo recién nacido en EE UU que ha llegado al mundo de esta forma. “Es importante quedarse embarazada y sentir cómo crece dentro de ti”, ha dicho la paciente, que dio a luz el pasado febrero y que prefiere seguir en el anonimato, en el programa The Dallas Morning News.

El hospital texano es el primero del país y el segundo del mundo en desarrollar esta técnica de trasplante de útero de forma satisfactoria y que va dirigida a mujeres que han nacido con el útero dañado o que lo han perdido, debido a una cirugía o accidente. Para estas mujeres la única solución hasta ahora era la gestación subrogada o la adopción. Una mujer sueca de 36 años de edad se convirtió en 2014 en la primera del mundo en dar a luz con este proceso, según informó la revista médica The Lancet. En este caso, el órgano trasplantado fue el de una amiga de la familia de 61 años de edad, que había llegado a la menopausia siete años antes.

Los avances del Hospital Baylor de Dallas

Hasta ahora, el centro médico de Dallas ha realizado ocho intervenciones de este tipo –dos de donantes muertas y seis, de vivas– desde que comenzó el ensayo clínico en 2016. Ensayo que se ha visto inmerso en la polémica desde su inicio, debido a aquellos que piensan que es un tratamiento muy costoso y dificultoso para solucionar algo que no pone en riesgo la vida de la paciente. Ante estas críticas, el hospital justifica su uso a que este tipo de malformaciones congénitas tienen “un efecto profundo en la salud y bienestar de las mujeres y de sus parejas”.

La vida de la paciente, según narran medios locales, ha sido un continuo de bajadas y subidas emocionales que han transcurrido desde que averiguó con 14 años que no podría ser madre hasta el momento que con su marido decidió tirar para adelante con el novedoso tratamiento de trasplante de útero. “Mis pensamientos fueron que aunque no saliera bien iba a conseguir cierta satisfacción en ello, en el hecho de ayudar a los médicos a que aprendan a qué hacer y qué no hacer con la siguiente persona que se sometiera al trasplante”, ha añadido la mujer.

La intervención quirúrgica

Según explican medios locales, la mujer es la segunda paciente que lo ha conseguido gracias a un trasplante de útero de donante vivo, pero es la primera que ha contado su historia

En 2016, los cirujanos de Baylor extirparon un útero sano de una mujer viva, procedimiento que duró unas cinco horas. Según explica el centro, la madre donante ya había tenido hijos y quería ayudar a otras a conseguir lo mismo. El primer síntoma de que la operación fue bien sucedió al mes cuando la mujer tuvo su primera menstruación, hecho que llevó a los doctores a transferir un embrión a su nuevo útero.

Todas las personas sometidas al trasplante de útero deben recurrir antes a la fecundación in vitro, haciendo patente que pueden tener hijos. Esto es necesario también porque aquellas que reciben el órgano carecen de trompas de Falopio que permitan viajar a los óvulos por los ovarios.

Y la mujer consiguió quedarse embarazada. La gestación fue bien, a pesar de que tenía que seguir tratándose con inmunosupresores para evitar que su cuerpo rechazase el nuevo útero. A pesar de que los nervios del órgano trasplantado no están conectados con los de la futura madre, ella pudo sentir las patadas y cómo se movía el feto dentro de su barriga.

Tampoco padeció los dolores propios de las contracciones, lo que hizo que estuviera monitoriza en todo momento por si paría antes de tiempo. Finalmente, dio a luz por cesárea y en este momento, los padres y la bebé están todos en casa.

Según explican desde el hospital, las mujeres sometidas al ensayo clínico podrían tener hasta dos hijos con el útero trasplantado. El coste es elevado (unos 163.000 euros, similar a un trasplante de riñón en EE UU), pero, en este caso, la pareja solo ha pagado el coste de la fecundación in vitro que asciende a unos 14.000 euros. Los médicos han explicado que seguirán investigando para que “todas las mujeres que tengan el útero dañado puedan ser madres”.

“A veces, tengo que pararme para no pensar que sigo soñando”, ha dicho el padre en la televisión local. “Ser capaz de mirar a mi bebé y a mí y a mi mujer desde distintos ángulos, es una locura. Ha merecido la pena”, ha concluido el feliz progenitor.

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