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Ginecología

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SEREMAS se ocupa de la atención médica de la mujer durante su edad reproductiva, ya sea para el control, asesoramiento y eventual diagnóstico y tratamiento de todo lo concerniente al aparato genital (ginecología), como también, una vez embarazada, para realizar el control prenatal, el cual incluye tanto los cuidados maternos como fetales (obstetricia).

Nuestro objetivo no es solo diagnosticar las diferentes patologías y realizar el tratamiento correspondiente de las mismas, sino también, informar sobre los cuidados que permitan la prevención de la aparición de esas patologías, mediante un diálogo continuo con los pacientes.

Conformamos un equipo de profesionales donde cada uno cumple su función y en donde la atención personalizada es absolutamente esencial, enmarcada por la totalidad de los recursos humanos y técnicos que nuestro Centro ofrece.

Ante la falta de embarazo, después de un período prudencial, manteniendo relaciones sexuales con una frecuencia adecuada y sin protección anticonceptiva, seria conveniente la consulta medica con el especialista adecuado.

¿Cuánto consideramos un periodo prudencial?

En términos generales, se habla de un año, dado que la mayoría de las parejas fértiles quedarían embarazadas en el transcurso del mismo.
Sin embargo, esto puede variar según la edad de la mujer, haciendo que la consulta deba ser en algunos casos, más precoz.

Como el embarazo es un proyecto que involucra tanto al hombre como a la mujer, es deseable y necesario que concurran ambos al especialista.

La primera entrevista es muy importante, en la misma el especialista averiguará datos de índole ginecológica, como por ejemplo edad al menstruar por primera vez, calidad y cantidad de las menstruaciones, antecedentes ginecológicos relevantes, como podrían ser intervenciones quirúrgicas o antecedentes de casos de infertilidad familiares, fecha de inicio de las relaciones sexuales, frecuencia de las mismas, y otros datos pertinentes.

De tal manera, es de extrema utilidad concurrir con análisis, estudios previos (si los hubiera), así mismo con un detalle de los datos citados, para optimizar la entrevista.
Esto es válido para ambos integrantes de la pareja.

Es nuestro deseo que los pacientes puedan, al terminar la primera entrevista, tener un panorama claro del camino a seguir y una respuesta adecuada y comprensible de sus dudas y preguntas.

Una vez ingresados estos datos en la historia clínica, se evaluarán, que tipo de estudios son necesarios con el objeto de saber el estado de fertilidad de la pareja.

En términos generales, ante una pareja con dificultad para concebir nos formulamos tres preguntas, a saber:

a) ¿Que calidad y cantidad de células germinales femeninas (óvulos) tenemos?
Al ser los ovarios órganos intraabdominales, es decir relativamente inaccesibles, se evalúa su funcionalidad con estudios hormonales en sangre, que se realizan al principio del período menstrual, habitualmente entre el tercer y quinto día del ciclo, contando como primer día, aquel en que el sangrado sea franco y no pequeñas perdidas.
Esto es de suma importancia para evaluar la capacidad de respuesta de los ovarios, en vistas a un tratamiento de fertilidad.
Existen valores predeterminados de determinadas hormonas que conforman un perfil definido, que ayuda a saber en que estado están los ovarios y como se comportarían ante un eventual tratamiento.
Una de las patologías con más incidencia en la fertilidad en la cual podemos notar alteración en las hormonas es la presencia de algún grado de la denominada poliquistosis ovárica.
Esta dolencia se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, fundamentalmente alteración en el ritmo menstrual denominada oligomenorrea (menstruaciones cada 60 o más días), puede acompañarse o no de algún grado de alteración en el peso (aumento), si bien hay un alto porcentaje de pacientes delgadas.
Lo más importante es que esta particular conformación de los ovarios predispone a una alteración en la ovulación, que puede llegar a la anovulación (la paciente tiene ciclos normales, a pesar de no ovular), que condiciona la imposibilidad de embarazarse.
Estas alteraciones son pasibles de ser tratadas con distintos medicamentos que estimulan la ovulación y permiten, bajo estricto control médico, lograr el embarazo.
En estos casos una simple estimulación de los ovarios, controlados por ecografía transvaginal y mediciones hormonales, permitirán la mayoría de las veces, un final feliz.
En estas pacientes, en ocasiones se indica la toma de una medicación denominada metformina, que actúa a nivel del metabolismo de los ovarios, mejorando la ovulación y permitiendo el embarazo espontáneo muchas veces.
Así mismo, si hubiera alteraciones del peso corporal, una simple corrección dietética y adecuada actividad física, logran cambiar la actividad ovárica y conseguir el tan deseado embarazo.

b) ¿Que cantidad y calidad de células germinales masculinas (espermatozoides) tenemos?
En el caso del hombre, esto se estudia con un espermograma completo con criterios estrictos de fertilidad.

c) ¿si ambos (óvulos y espermatozoides) están bien, existe algún impedimento físico para que se unan?
Se evaluará lo siguiente mediante una radiografía de útero y trompas denominada Histerosalpingografía, (ver también cirugía)

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Histerosalpingografia

Si fuera necesario evaluar la cavidad directamente, se realiza a través de visualización endoscópica denominada histerocopía. (ver también cirugía)
Esta técnica permite, en forma ambulatoria (sin internación), mediante la introducción de una fina fibra óptica dentro del útero, visualizar absolutamente la cavidad uterina y efectuar correcciones de patología existente o tomas biopsia para diagnóstico.(ver también cirugía)

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Instrumental de histeroscopía

De esta forma podemos diagnosticar alteraciones funcionales del endometrio, que es la capa interna del útero destinada a albergar el embarazo.
La misma, con adecuada corrección hormonal, se vuelve apta para el proceso normal de la reproducción.
De la misma forma, podemos detectar pólipos, formaciones de tejido que proliferan hacia la cavidad, alterando funcional y mecánicamente la funcionalidad del endometrio.
Por la misma vía, y sin necesidad de otra intervención, es posible extraer los mismos dejando restituida la cavidad endometrial.
Como secuela de operaciones anteriores, puede observarse la presencia de sinequias, que son zonas de adhesión entre las paredes uterinas, que normalmente están separadas.
Estas pueden condicionar alteraciones de la menstruación, llegando a veces hasta la falta total de las mismas.
Estas sinequias conforman otra de las patologías que son pasibles de ser solucionadas mediante la histeroscopía operatoria, en forma rápida, sin internación e inmediata reinserción del paciente en sus tareas habituales.

Algunas afecciones pueden producir alteraciones anatómicas o funcionales del aparato genital femenino, que dificulten la concepción.

Endometrosis: se trata de la presencia de tejido endometrial, que normalmente tapiza las paredes internas del útero pero esta vez en otros órganos, por ejemplo en ovarios, trompas de Falopio, peritoneo, etc.
Esto puede condicionar la presencia de quistes de contenido hemorrágico, o adherencias
entre órganos genitales, que disminuyan o impidan el embarazo.
Para estos casos, se deben utilizar diversos recursos diagnósticos, que pueden ser directos o indirectos
La ecografía ginecológica, que mediante un barrido de ultrasonido, permite discernir indirectamente, la integridad del aparato genital femenino y órganos cercanos.

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Ecografía ginecológica donde se visualiza el endometrio

De ser necesaria la visión directa intra-abdominal, se logra a través de la laparoscopía.
En esta técnica, con modernas fibras ópticas, y equipos de muy buen ángulo de visión, se pueden diagnosticar con total certeza las lesiones y eventualmente, por la misma vía, intervenir y extirpar o erradicarlas permitiendo muchas veces, recuperar la funcionalidad y el posterior embarazo.

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Gráfico de una laparoscopía pélvica

Así, por esta vía, se pueden extirpar miomas (fibromas), corregir malformaciones uterinas, desbridar adherencias, etc.
Esta técnica, mínimamente invasiva, permite una reducción importantísima de las molestias y complicaciones post-operatorias de la cirugía ginecológica.
Mejora la calidad de vida del paciente, al disminuir en forma dramática los días necesarios para la recuperación post-operatoria.

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Imagen de una cirugía trans-laparoscópica

Determinadas infecciones pueden generar lesiones que condicionen alteraciones en el útero o trompas, que retarden o impiden la concepción.

Es conveniente un chequeo médico ginecológico y eventualmente un estudio más profundo, cultivando secreciones genitales para descartar infecciones por gérmenes del género Micoplasma o Chlamydia, que pueden impactar en la fertilidad.

Estas afecciones, la mayoría de las veces, son asintomáticas, es decir pueden no dar síntomas, por lo que es necesario descartar su presencia, por estudios especializados ya que son totalmente erradicables con medicación específica.

Por ultimo, hacemos hincapié en los controles preventivos ginecológicos generales, por caso:
1. Citología exfoliativa cervicovaginal (Papanicolau)
2. Colposcopía: consiste en la visión directa del cuello uterino y focalización y mapeo de eventuales lesiones.
Ambas técnicas usadas en conjunto permiten prevenir la mayoría de las afecciones oncológicas del cuello uterino.

La utilización correcta de la mamografía, así como la ecografía mamaria, permite la individualización y tratamiento de la totalidad de las afecciones mamarias, que es conveniente que sean correctamente diagnosticadas previamente al embarazo.

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