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Endocrinología

Endocrinología


La sección de Endocrinología de SEREMAS cuenta con profesionales asociados que se encargan del estudio de los problemas endocrinos del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, exceso de prolactina, como así también de las enfermedades de la tiroides, paratiroides y adrenales.

También se atienden los problemas derivados del metabolismo fosfocálcico, lipídico e hidrocarbonato.

Esta sección trabaja en estrecho contacto con el laboratorio endocrinológico y tiene un particular interés en el estudio metabólico de estos pacientes.

BOCIO Y NÓDULOS EN LA TIROIDES

La tiroides es una pequeña glándula ubicada en el cuello, por debajo de la nuez de Adán, que tiene por función regular los procesos del metabolismo en todo el cuerpo.
Existe una gran variedad de enfermedades de la tiroides, que afectan muy especialmente a la mujer, a cualquier edad.
Entre los motivos de consulta más frecuentes debemos mencionar los que tienen que ver con el agrandamiento y /o deformación de la tiroides conocido como bocio; el término bocio comprende todas las situaciones en que la tiroides se agranda y aumenta de tamaño en forma más o menos pareja. Por otra parte, puede darse la presencia de uno o varios nódulos (bultos en la tiroides de distinto tamaño), que a su vez pueden ser benignos o malignos. A veces es el mismo paciente quien lo nota al verse en un espejo, o consulta porque tiene molestias en el cuello, o no puede abotonarse una camisa, o un collar o gargantilla, o bien tienen dificultad para tragar o para respirar; otras veces es el médico especialista quién lo detecta por la palpación del cuello o por la ecografía de la glándula. Se debe destacar que muchos pacientes no tienen ningún síntoma, por lo que la consulta oportuna puede permitir llegar al diagnóstico.
Es conveniente insistir en la importancia de la detección precoz del nódulo tiroideo, ya que en caso de tratarse de un nódulo maligno (cáncer de tiroides), la intervención temprana se acompaña de excelente evolución.

GINECOMASTIA

Se conoce como ginecomastia al aumento de tamaño de las mamas en el varón, siendo múltiples las causas que generan este cuadro.
Es un fenómeno normal cuando aparece en ciertas etapas de la vida como son la neonatal, la pubertad y la senectud.
En la pubertad es común y ocurre entre un 25 a 50% de los adolescentes, desapareciendo generalmente entre el 1er y 2do año de su aparición.
El cuadro clínico es simplemente el aumento de tamaño de la mama, que puede ser uni o bilateral, acompañado o no de dolor.

CAUSAS

Fisiológicas: Es la que aparece en la etapa neonatal, puberal y en la senectud. En la primera, la causa es el pasaje a través de la placenta de hormonas de la madre, en la pubertad, por aumento de las hormonas sexuales, principalmente la Testosterona, que se transforma en estrógenos y en la vejez porque hay una disminución de la Testosterona.

Patológicas: Las causas más comunes son:

Seremas Déficit en la producción de Testosterona, traumatismos o estímulos continuos en la región.
Seremas Enfermedades congénitas de los testículos como el Síndrome de Klinefelter o la anorquia (ausencia de los mismos)
Seremas Enfermedades adquiridas como la orquitis viral o la castración.
Seremas Por elevada producción de hormonas (estrógenos) como ocurre en algunos tumores testiculares, o de otros órganos, entre ellos el pulmón.
Seremas En la insuficiencia hepática y la desnutrición.
Seremas La producida por algunas drogas, citando entre las más habituales a: alcohol, heroína, marihuana, esteroides anabólicos, isoniazida, reserpina, etionamida, digital, metroclopramida, ketoconazol, espironolactona, cimetidina, ranitidina, omeprazol, flutamida, ciproterona, gonadotropinas, verapamilo, diltiazem, metronidazol, enalapril, captopril, diazepam.

TRATAMIENTO

Las fisiológicas generalmente no requieren tratamiento, como ocurre por ejemplo en la ginecomastia puberal, la que se resuelve espontáneamente en un par de años, pudiendo también tratarse con medicamentos a base de antiestrógenos. La cirugía queda reservada para aquellos casos en que el cuadro clínico o la magnitud de la ginecomastia acarrean trastornos psicológicos, o cuando el tratamiento medicamentoso no ha dado resultado.

HIRSUTISMO

El pelo cubre la mayor parte de la superficie corporal de los mamíferos y su distribución y aspecto es distinto según la edad y el sexo, en la mayoría de especies. Los humanos no escapamos a nuestra condición de mamíferos y presentamos pelo en muchas zonas de nuestro cuerpo, aunque muy fino y disperso, de modo que parece que parte de nuestra piel está desnuda. Como en el resto de mamíferos, la distribución de este pelo distingue la edad y el sexo. Los andrógenos u hormonas sexuales masculinas (pero presentes en ambos sexos) son las sustancias que convierten el vello fino, corto y poco pigmentado, propio de los niños en pelo terminal o adulto. El pelo adulto no se alcanza en nuestra especie antes de los veinte años. Aumenta progresivamente desde que comienzan a funcionar las glándulas suprarrenales, a los 7-9 años, incrementando mucho con la pubertad, con el funcionamiento de ovarios y testículos hasta cubrir brazos, piernas, pubis y axilas en ambos sexos y cara, abdomen y tórax en los hombres.
En las mujeres cuando el pelo terminal, grueso y oscuro, cubre áreas donde la mayoría sólo presenta vello fino nos encontramos frente al hirsutismo.

CAUSAS

Hirsutismo idiopático o de causa desconocida: por una sensibilidad especial o en ocasiones familiar, del pelo a los andrógenos.
- Exceso de andrógenos en la circulación, que actúan sobre el pelo. El exceso de andrógenos suele ser debido a un aumento de su producción por parte de los ovarios o de las glándulas suprarrenales y obedece a distintas causas. Generalmente, su causa son sólo alteraciones del funcionamiento glandular, en ocasiones congénitas, pero en algún caso puede descubrirse alguna enfermedad más grave, como tumores benignos o malignos. La mayoría de las veces, cuando esto ocurre el pelo grueso aparece en áreas donde la mujer refiere haber tenido sólo vello fino y muy a menudo se acompaña de alteraciones en el ciclo menstrual, que se alarga o desaparece, de acné y seborrea y, más raramente, de voz gruesa y redistribución de la grasa corporal, con aspecto masculino. Sin embargo, como no existe solución de continuidad entre el vello y el pelo, puede ser difícil distinguir entre lo normal y lo patológico, especialmente en las mujeres de pelo oscuro. Además, muchas culturas consideran poco estético el exceso de vello en el sexo femenino y, desde los antiguos egipcios, en muchos pueblos del Mediterráneo las mujeres se han depilado durante siglos, por lo que se tiende a magnificar este exceso de vello por causas socioculturales.

¿Qué hacer ante un hirsutismo?
Ante la sospecha de la existencia de un exceso de vello, debe ser el médico endocrinólogo quien tras una historia clínica y una exploración establezca si se trata de un verdadero hirsutismo. Si esto ocurre se realizarán los estudios necesarios para establecer su causa.

OSTEOSPOROSIS

Durante la Menopausia, el organismo de la mujer sufre varios cambios, algunos de ellos son claramente perceptibles como los trastornos del sueño, los bochornos o las fluctuaciones en el estado de ánimo, pero otros no se presentan de forma tan evidente, aunque no por ello son menos importantes.
Una de éstas alteraciones es la OSTEOPOROSIS, nombre científico con el que se designa a la pérdida de los minerales que forman parte de los huesos, haciéndolos de un aspecto más esponjoso y por consecuencia más frágiles. En el climaterio, por la falta de estrógenos (hormona sexual femenina), la pérdida de material óseo es mayor que en los años previos. Así, si a los 35 años los huesos contenían alrededor de 1,200 miligramos de minerales por cada centímetro cuadrado, a los 60 años ésta cantidad es de únicamente 700 miligramos, es decir que nuestro sistema óseo es, a ésa edad, doblemente frágil.
Los estrógenos cumplen una importante función de preservación de la resistencia de los huesos; después de la menopausia, los huesos tienden a volverse más endebles, aunque en diferentes grados. Esta es la razón por la que las ancianas pierden estatura al envejecer y por la cual aumenta el riesgo de fracturarse un hueso en una caída. Sin embargo, los métodos modernos de diagnóstico permiten detectar fácilmente una pérdida ósea excesiva. El tratamiento con estrógenos
puede ayudar a prevenirla. Igualmente, la resistencia ósea se refuerza mediante dieta y ejercicio adecuados. Resulta importante, ahora más que nunca, consumir cantidades suficientes
de calcio (leche o yogurt, queso con bajo contenido de grasas o pescado) y mantenerse activas.

Consecuencias de la Osteoporosis
Cuando una persona padece Osteoporosis, la resistencia a los golpes producidos por caídas o accidentes disminuye en forma notable y es común que se produzcan fracturas en los huesos de la columna vertebral, la cadera y la articulación de la muñeca. Habitualmente estas fracturas son dolorosas, deformantes y pueden llegar a incapacitarnos.

Otras de las consecuencias de la Osteoporosis, son la pérdida de la estatura y el encorvamiento de la espalda, debidos a la deformación de las vértebras de la columna.

Factores de Riesgo
Se conocen como factores de riesgo a las condiciones que predisponen a que un individuo contraiga algún padecimiento.
En el caso de la Osteoporosis, identificamos los siguientes:
Seremas Climaterio
Seremas Menopausia temprana
Seremas Pérdida de estatura mayor a 3 centímetros por año
Seremas Fractura de huesos debida a un golpe leve
Seremas Estatura menor a 1.55 metros
Seremas Complexión delgada
Seremas Piel blanca
Seremas Edad mayor de 40 años
Seremas Casos de osteoporosis en la familia
Seremas Alcoholismo
Seremas Tabaquismo
Seremas Tomadoras de café
Seremas Nutrición deficiente en calcio
Seremas Ingesta de medicamentos como cortisona o antiepilépticos
Seremas Inactividad física

Prevención

A la Osteoporosis es más fácil prevenirla que tratarla, por lo que el inicio de las medidas para evitarla, se deben implementar lo antes posible.
Si bien la Osteoporosis se presenta alrededor de la quinta década de la vida, la pérdida de la masa muscular, fuerza y flexibilidad, se inicia poco después de los cuarenta años. por esta razón iniciar en este momento un programa de acondicionamiento físico y llevar una dieta balanceada, rica en minerales y proteínas, reportará beneficios que no se reflejarán únicamente en una apariencia más juvenil y saludable, sino que además ayudará a mantener la fortaleza de los huesos.
Otras medidas útiles en la prevención de la Osteoporosis, son la reducción en el consumo de cigarrillos, café y bebidas alcohólicas, así como el tratamiento de sustitución de estrógenos.

Ejercicio

La caminata, gimnasia rítmica, ejercicios aeróbicos de bajo impacto, natación y yoga, son actividades que ayudarán a mantenerse al mismo tiempo esbeltas y sanas, así como a prevenir la Osteoporosis, sin presentar riesgo para el sistema óseo.

Tratamiento Médico

Hoy, gracias a los adelantos farmacológicos, la perspectiva de un futuro promisorio se abre para las mujeres en la prevención y el manejo de la Osteoporosis. Varios reportes médicos han demostrado que un tratamiento sencillo basado en la terapia hormonal sustitutiva, la administración de calcio y otros minerales, así como un adecuado programa de ejercicio, no únicamente evita la pérdida de material óseo, sino que lo restituye.

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