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Microcirugía reconstructiva de vidsa espermaticas

Microcirugía reconstructiva de vías espermáticas

Una de las afecciones más comunes del epidídimo es la inflamación o la infección, que en ambos casos se denomina: epididimitis.

El paciente con esta enfermedad siente mucho dolor y observa un agrandamiento e “hinchazón” de la zona testicular.

¿Por qué ocurre?
Esta epididimitis puede ser causada por un traumatismo en la zona (por ejemplo una patada o un pelotazo en los genitales), por bacterias, o incluso por el bacilo de la tuberculosis (epididimitis tuberculosa).

Generalmente el dolor cede en un par de días, cuatro o cinco como máximo, pero la seriedad del cuadro está dada por las consecuencias.

¿Cuáles son las consecuencias?
El epidídimo es tan delgado que generalmente el proceso de curación lleva aparejado una fibrosis de la zona, que obstruye totalmente la luz del tubo epididimario.

Esta obstrucción impide que los espermatozoides de ese testículo puedan pasar en su camino al exterior. Si ocurre en ambos epidídimos, el paciente quedará azoospérmico. El volumen del eyaculado no cambia, no es mayor ni menor, porque, como hemos dicho, el semen es fabricado por las glándulas anexas a los testículos, que son las vesículas seminales y la próstata.

Es decir que el hombre que tiene ambos epidídimos obstruidos totalmente, no tiene espermatozoides (es azoospérmico) pero eyacula normalmente.

¿Y los deferentes?
La obstrucción de los conductos deferentes puede ser consecuencia de una infección o inflamación, deferentitis, o ser la consecuencia de una iatrogenia médica (error médico) luego de una operación por hernia inguinal (herniorrafia inguinal bilateral) en niños de corta edad, principalmente.

Al igual que en el caso anterior, el volumen del eyaculado no cambia pero el paciente tiene azoospermia.

¿También se afectan los testículos?
Tanto en el caso de la obstrucción bilateral de los epidídimos, como en la de los conductos deferentes, el tamaño de los testículos es totalmente normal, y su función como generadores de espermatozoides está casi totalmente conservada.

Se siguen fabricando espermatozoides, que son fagocitados por las células blancas. De todas maneras, la producción testicular se vuelve más lenta.

¿Qué se puede hacer en estos casos?
Cuando la obstrucción del epidídimo o del conducto deferente es en un solo lugar, es decir, no toma todo el tubo, la cirugía es aconsejable y la expectativa de curación, sobre todo en el caso de los deferentes, es muy buena. Aproximadamente el 80 o 90 % de las operaciones para desobstruir los deferentes son exitosas.

En cambio, en caso de que la inflamación o infección tomara toda la extensión del epidídimo o del conducto deferente, no habrá posibilidades de curación con la cirugía.

Este tipo de operaciones se debe realizar con lupa o microscopio operatorio y utilizando hilos para suturar que son tan delgados como un pelo.



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